YOU o cómo no enamorarse en la época digital

Después de empacharnos con la cursilería de Emily en París, Netflix nos regala esta joyita que hace las delicias de cualquier estudiante de criminología: You. A primera vista, nuestro protagonista Joe Goldberg es el sueño de cualquier romántica empedernida con sobredosis de literatura clásica: un librero atento, inteligente, con voz aterciopelada y esa mirada de corderito que te hace bajar la guardia. Es el tipo de chico falsamente feminista que te recomendaría un libro descatalogado y escucharía tus traumas infantiles sin mirar el móvil ni una sola vez.

El problema es que, en este universo, esa intensidad romántica tiene una letra pequeña bastante sangrienta. Lo que empieza como un flechazo de película se convierte rápidamente en un máster avanzado de manipulación, porque Joe no se enamora de mujeres, se obsesiona con "proyectos de rescate". Con un síndrome del salvador de manual, se cree un caballero de armadura brillante en una cruzada personal para proteger a chicas que, casualmente, no le han pedido ayuda para nada. 

Es fascinante (y aterrador) ver cómo su monólogo interior transforma el acoso más rastrero en un deber moral heroico: según su lógica, si te espía es por tu bien y si te aísla de tu entorno es porque te convenía. A través de su narración en primera persona, nos intenta convencer de que todo lo que hace —desde robar un móvil hasta deshacerse de un ex molesto— lo hace por amor puro. Es un ejercicio de manipulación increíble donde el espectador, casi sin querer, se ve envuelto en la mente de un psicópata que justifica cada una de sus atrocidades con una lógica romántica que daría miedo hasta al propio Heathcliff de Cumbres Borrascosas.

Para ejecutar este "plan de salvamento", Joe cuenta con un uniforme infalible: una simple gorra oscura. Al parecer, en Estados Unidos una gorra te otorga el superpoder de la invisibilidad absoluta. Joe puede seguirte a dos metros, esconderse detrás de una farola o mirarte fijamente desde un arbusto y, mientras lleve puesto ese accesorio, es técnicamente un fantasma.

                                             

Este absurdo de la gorra funciona porque, en el fondo, la serie es un reflejo crudo de nuestra propia negligencia digital. Estamos tan ocupados compartiendo nuestra ubicación en tiempo real en Instagram que ni nos fijamos en quién camina detrás. You nos advierte de que el verdadero peligro no es solo un tipo con gorra, sino nuestra costumbre de regalar datos privados a desconocidos de manera despreocupada. Joe solo aprovecha las migas de pan que nosotras mismas dejamos en la red para entrar en nuestra vida sin llamar a la puerta.

Así, poco a poco, el romanticismo de biblioteca termina chocando con la realidad de los hechos, que suele incluir un sótano refrigerado y una jaula de cristal diseñada para "proteger" el amor de las interferencias externas.Esta serie combina el encanto de Penn Badgley y la monstruosidad de sus actios. Te mantiene pegado a la pantalla porque quieres ver hasta dónde es capaz de llegar. Al final, la serie es ese recordatorio necesario de que, si alguien parece demasiado perfecto y sabe qué café te gusta antes de que abras la boca, probablemente no sea tu alma gemela; es que ha estado revisando tu basura y hackeando tu nube mientras tú dormías. Te aseguro que terminarás el último capítulo con la necesidad imperiosa de poner tus redes en privado y, sobre todo, de desconfiar de cualquier chico que lleve gorra y lea a Dickens con demasiada pasión.

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